(18 agosto 2026)
Un paso inédito en el monitoreo atmosférico regional concretó la Junta de Vigilancia y la Universidad de O’Higgins (UOH), que permitirá la instalación y operación de un Micro Rain Radar (MRR) en la cuenca del Alto Cachapoal.
El instrumento -propiedad de la casa de estudios- permitirá medir con alta resolución la estructura vertical de la lluvia, su intensidad, evolución temporal y características físicas, información clave para mejorar el pronóstico meteorológico, fortalecer el Programa de Modificación del Tiempo Atmosférico y generar información y estudios que permitan dar certeza de agua para los distintos usuarios que conforman a la organización.
Tecnología de alto nivel, poco común en Chile
El equipo fue adquirido por la UOH a través de un proyecto FONDECYT. Se trata de un radar perfilador de precipitaciones que observa de manera vertical y permanente el desarrollo de los sistemas frontales durante el período invernal.
A cargo de la operación y análisis de datos será el académico e investigador del Instituto de Ciencias de la Ingeniería (ICI) de la UOH, Dr. Raúl Valenzuela.
A diferencia de las estaciones meteorológicas tradicionales —que solo registran lluvia caída en superficie— el MRR mide la precipitación en todo el perfil de la atmósfera, detectando variaciones de intensidad con la altura, cambios en el tipo de hidrometeoro (lluvia o nieve) y realizando mediciones cada 20 segundos.
Esto permite comprender con mayor profundidad los mecanismos físicos que intensifican o debilitan una tormenta.
Cómo funciona el radar
El radar opera como un escáner atmosférico. Emite una señal electromagnética que penetra la nube y permiten observar cómo se distribuye la precipitación en volumen, cómo evoluciona en el tiempo y hacia dónde se desplaza.
“La tecnología puede identificar la intensidad de la precipitación en distintos niveles, la altura de la isoterma cero, la presencia de nieve o granizo, el movimiento de las celdas de tormenta y la influencia del viento en la dinámica de la nube”, señala Valenzuela.
En términos simples, permite “ver” el interior de la tormenta, entregando una radiografía en tiempo real del sistema frontal.
La información generada no solo mejora el pronóstico inmediato, sino que constituye un insumo fundamental para modelos hidrológicos que estiman escorrentía, acumulación nival y disponibilidad futura de agua.
Complemento estratégico al Programa de Siembra de Nubes
Uno de los objetivos centrales del convenio es aportar datos científicos al Programa de Modificación del Tiempo Atmosférico conocido como Siembra de Nubes que impulsa la Junta en la Primera Sección de la cuenca del Río Cachapoal.
“El monitoreo detallado permitirá caracterizar mejor las nubes antes, durante y después de los procesos de estimulación, aportando evidencia técnica sobre variables como contenido de hielo, estructura térmica y comportamiento dinámico del sistema”, precisó Robert Hilliard, gerente y responsable del programa.
Actualmente, la Junta mantiene como criterio operativo no realizar estimulación cuando la isoterma cero supera los 2.500 metros en la estación de Santo Domingo, (el lugar más cercano donde se liberan a la atmósfera globos sonda). Con la instalación, uno de los desafíos es afinar ese umbral con información local y mediciones que permitan ajustar con mayor precisión las decisiones técnicas.
En este contexto, agrega Hilliard “el radar ayudará a contrastar estimaciones satelitales y datos de estaciones en superficie con mediciones verticales in-situ reales y locales en la cordillera del Alto Cachapoal”.
Trabajo colaborativo y proyección científica
El equipo es fijo, montado sobre una base fija en dependencias de Pacific Hydro Chile SA. Junto con el radar, la organización instaló un disdrómetro óptico, instrumento que permite conocer la intensidad de la lluvia y la distribución del tamaño de gotas en la superficie.
Entre ambos equipos, MRR y disdrómetro, se obtiene una fotografía del evento meteorológico de interés, esto es altura de la isoterma cero, intensidad de la lluvia, precipitación instantánea y acumulada y tamaño de la gota en el lugar donde están instalados los equipos.
El convenio contempla intercambio de datos, colaboración científica y formación técnica para la operación del sistema.
Además, la Junta avanzará en la conformación de un consorcio de investigación de largo plazo que buscará evaluar con datos propios el funcionamiento del Programa de Modificación del Tiempo Atmosférico en la cuenca. En esta iniciativa participan la Universidad de O’Higgins como líder tecnológico y la consultora MAS Recursos Naturales como gestor económico, junto a la asesoría y especialidad del Dr. Arquímedes Ruiz-Columbié.
Con esta alianza, la región da un paso relevante en el fortalecimiento del conocimiento meteorológico aplicado a la gestión hídrica, incorporando ciencia de alto nivel al servicio de la seguridad de riego y la toma de decisiones informadas para los usuarios del río.

